Febrero 11, 2022

Utilizan realidad virtual para mejorar la salud mental de la tercera edad

La realidad virtual podría transformarse en una opción de tratamiento no farmacológico para abordar trastornos mentales que afectan frecuentemente a las personas mayores, como la depresión y la ansiedad. Así lo demostró un estudio realizado por la Unidad de Investigación de Ciencias de la Rehabilitación en Salud de la carrera de Kinesiología de la Universidad Autónoma de Chile, sede Talca.

El trabajo aplicó la realidad virtual inmersiva (IVR-SRB) -un sistema de tecnologías virtuales humano-computadora- para la creación de “modelos conductuales”, o diversos escenarios y ambientes, los cuales permiten a los participantes estimular su actividad sensorial, mejorar su autopercepción y autocontrol, lo cual influye en la mejora de los padecimientos de la ansiedad o la depresión.

“Utiliza la autopercepción del individuo y los estímulos ambientales como una redefinición tanto en la salud mental como física”, comentó Héctor Brito, Doctor en Salud Mental y director del estudio de la U. Autónoma.

El estudio experimental contó con una muestra de 111 personas, entre 60 y 88 años, a los que se les aplicó IVR-SRB en cuatro escenarios virtuales diferentes durante 6 semanas. Se utilizaron dos tipos de estrategias. La primera constó en aumentar los estímulos sensoriales y motrices en situaciones extremas, “buscando mayor intensidad y variabilidad de experiencias que seguramente no hubiesen vivido, con el fin de fomentar el aumento en las habilidades de adaptación”, explicó Brito.

Algunos de estos modelos estimulan el vértigo, simulan caídas libres o la exploración de diversas ciudades del mundo, mientras se daban tareas de entrenamiento de memoria en un contexto de tiempo y espacio. Todo ello, con el objetivo de entrenar las habilidades de adaptación con un enfoque evolutivo, entendiendo que: a mayor adaptación a nuevas experiencias, menor deprivación de los procesos del envejecimiento.

La segunda estrategia se enfocó en la autocrítica y autocompasión, variables asociadas a la depresión, en la cual el usuario entregaba palabras de compasión a distintas personas dentro de la realidad inmersiva. Esta entrega se veía reflejada en una segunda sesión hacia él mismo, es decir el participante era receptor de las mismas palabras confortantes que le dio a un tercero en la primera experiencia. “Este modelo buscaba disminuir la autocrítica, factor de riesgo en la depresión e incrementar la autocompasión, utilizando el aumento de la percepción de la realidad como una herramienta de calibración de las capacidades del usuario”, añadió el especialista.

De esta manera, los resultados más relevantes, destaca el investigador, son los efectos en la disminución de la expresión de los síntomas de depresión y ansiedad en los adultos mayores. “Los puntajes de ansiedad mostraron moderación al inicio, identificando que, a mayor presencia de síntomas, mayor efecto de IVR-SRB en la reducción”.

Actualmente se utilizan en Chile sistemas de realidad virtual, pero no enfocados específicamente en los «modelos de realidades», ni específicamente en trastornos mentales; son más bien utilizados como sistema de juegos con retroalimentación, para entrenamientos motores o de rehabilitación, existiendo solo pilotos o trabajos exploratorios.

En este sentido la investigación de la Universidad Autónoma de Chile se dirige de forma más específica a la creación de “modelos conductuales” en la IVR-SRB que permitan, por ejemplo, aumentar la expresión de síntomas en los posibles trastornos mentales, para objetivar los diagnósticos psiquiátricos. “Esto permitiría diagnosticar de forma certera padecimientos mentales, al hacer participar a los pacientes de modelos conductuales de realidad virtual donde se pueda detectar las patologías, lo cual hoy solo se hace por medio de una entrevista al paciente”, afirma Brito.

Se espera así la estandarización de ésta y otras herramientas de los mundos virtuales en otros grupos poblacionales, grupos etarios, tipos de trastornos mentales, estableciéndolas como nuevas opciones de tratamiento para la población general. “Que la tecnología comience a ser también parte de la solución, comprendiendo que la autopercepción de nosotros mismos y como esta se refleja a la sociedad”.

Para conocer más sobre está investigación puedes ingresar al siguiente link

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