El regreso del estilo chunky: Las zapatillas de los 90 vuelven a marcar tendencia este invierno

El calzado de silueta voluminosa, conocido como chunky, se mantiene como una de las tendencias más persistentes de los últimos años. Lo que comenzó como un guiño nostálgico a la estética de los 90 y 2000 se consolidó como un código de estilo propio, presente tanto en pasarelas como en el street style. Dentro de ese fenómeno, la Disruptor y la Uproot de FILA funcionan como dos ejemplos de cómo la marca aborda esta corriente.

La Disruptor, presentada originalmente en 1996, se reconoce por su plataforma pronunciada y su suela dentada, elementos que la convirtieron en una de las siluetas más identificables del calzado deportivo. La Uproot, por su parte, recoge esa misma construcción robusta dentro del catálogo actual de la marca. Ambas se inscriben en la tendencia Y2K, que en los últimos años recuperó protagonismo de la mano de una nueva generación que la adopta sin haberla vivido, y que en esta temporada se expresa con una estética más depurada.

“El estilo chunky dejó de ser una moda pasajera para convertirse en un lenguaje propio dentro de la moda. La Disruptor y la Uproot reflejan cómo una tendencia con raíces retro sigue dialogando con lo que se usa hoy. Para nosotros es interesante observar cómo distintas generaciones la interpretan y la integran a su estilo personal”, dice Isidora Montenegro, Marketing Manager de FILA Chile.

Cómo llevarlas esta temporada

En términos de uso, este tipo de calzado se consolidó como un básico del streetstyle actual y suele combinarse con prendas de la misma corriente noventera y Y2K, como el denim de tiro alto, las siluetas oversize o los conjuntos deportivos llevados a lo cotidiano. El contraste entre el volumen del zapato y siluetas más fluidas es uno de los recursos de estilo más presentes hoy entre los referentes de la moda urbana.

A diferencia de otras modas que aparecen y se desvanecen en pocas temporadas, el chunky ha demostrado una capacidad para reinventarse y seguir vigente. Su permanencia habla menos de nostalgia y más de un código de estilo flexible, que cada generación reinterpreta a su manera y que, todo indica, mantendrá un espacio relevante en el guardarropa durante este invierno.