Julio 30, 2025

La ortodoncia va más allá de la estética

Por años, la ortodoncia –el campo dedicado a corregir la posición de los dientes y los maxilares– ha estado asociada al concepto de sonrisa perfecta. Sin embargo, la doctora María Elsa Pavic, ortodoncista y fundadora de la Clínica Mora Pavic Odontología, subraya en que esta disciplina va mucho más allá del ámbito estético, facilitando el habla, evitando desgastes y dolores muscula-res, y mejorando el cierre labial, entre otros beneficios para la calidad de vida.

“La mayoría de los pacientes consulta por motivos estéticos. Así como muchos buscan mantener una piel sin arrugas o un cuerpo atlético, también quieren una sonrisa armónica. Pero no todos los casos son iguales: otras personas priorizan la funcionalidad y el deseo de mejorar su calidad de vida. El concepto de bienestar también se aplica a la odontología”, explica la especialista.

Sin embargo, aunque la motivación estética es la puerta de entrada, la funcionalidad es el paráme-tro clave. Para acompañar este proceso, las tecnologías de ortodoncia han transitado desde tra-tamientos extensos y poco discretos a soluciones personalizadas que se adaptan a distintas eda-des. La evolución incluye brackets cerámicos y linguales, alineadores transparentes e incluso tra-tamientos personalizados y planificados a través de software.

Pese a esto, la constancia y responsabilidad del paciente sigue siendo fundamental, y si éste no coopera, por muy moderno que sea el aparato, la intervención no tendrá los resultados esperados. La duración de un tratamiento dependerá de la complejidad del caso: una intervención corta puede extenderse por seis o nueve meses, mientras que los más largos pueden prolongarse por dos o tres años (por ejemplo, si se requieren extracciones dentarias para una correcta alineación).

Desde los seis a los 80 años

La Dra. Pavic plantea que la ortodoncia se puede realizar desde los seis años hasta la tercera edad, erradicando el mito que una intervención solo se enfocaba en adolescentes. “Mi paciente más longevo tenía 80 años y tenía una gran motivación. El principal desafío es la capacidad de adaptación al aparato”, comenta la facultativa, quien enfatiza que, desde una perspectiva biológi-ca, los dientes se pueden mover a cualquier edad siempre que haya un buen estado de salud bu-cal y periodontal.

“Cada vez hay más adultos que entienden los beneficios funcionales del tratamiento. Hay quienes vienen antes de colocarse implantes o al notar que sus dientes se han desordenado con los años. Y no es sólo por vanidad, sino porque quieren masticar bien, dormir mejor o evitar problemas más graves a futuro”.

La importancia de planificar

La experta advierte que un fenómeno en expansión es el de aquellos pacientes que llegan a con-sultar con implantes ya instalados, sin haber corregido previamente su posición dental. Muchas veces, agrega, los implantes se colocan antes de ordenar la mordida, lo que limita o incluso im-posibilita un tratamiento ortodóncico posterior.

Por eso, enfatiza es tan importante que ortodoncista y rehabilitador trabajen en conjunto desde el inicio, ejecutando una planificación integral y coordinada para obtener resultados duraderos. Esto ya que la boca es un sistema que debe funcionar en armonía: no solo es importante tener dientes lindos, sino también lograr una oclusión estable, que permita hablar, masticar y respirar correcta-mente. A diferencia de los dientes naturales, los implantes no se mueven una vez colocados.

“Esto significa que, si hay una mal posición previa y se instala un implante respetando esa mala alineación, corregir es complejo. El implante queda fijo en una posición que puede no ser ideal desde el punto de vista ortodóncico o estético. En muchos casos, el paciente entiende los bene-ficios y decide alinear sus dientes primero. Pero también puede darse la situación opuesta: el pa-ciente ya tiene el implante colocado y luego decide que quiere mejorar la estética o la mordida. En esos casos, las posibilidades de tratamiento son más limitadas”.

Bruxismo: síntoma y no enfermedad

Otro de los temas que preocupa a la especialista es el bruxismo, el hábito inconsciente de apretar o rechinar los dientes, especialmente durante la noche. A su juicio, es relevante avanzar hacia una comprensión de este trastorno no como una enfermedad, sino como un síntoma. “Es como la fiebre: se puede controlar con un medicamento, pero la causa subyacente debe ser identificada y tratada. Lo mismo ocurre con el bruxismo: usar una placa de relajación ayuda a mitigar los efec-tos, pero no resuelve el origen del problema”,

Una mordida inadecuada puede provocar un desgaste dental significativo, incluso sin bruxismo. Si además existe este hábito, el daño se agrava. Por eso, corregir la mordida con ortodoncia puede ser parte del tratamiento integral cuando hay desgaste dental, aunque no necesariamente sea la solución directa al bruxismo. En estos casos, el tratamiento oportuno y temprano es clave: es muy probable que un paciente que bruxa durante años sin corregir su mordida termine con dientes frac-turados, retracción de encías y hasta pérdida de piezas.

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