El legado de Isidora Goyenechea también se expresa en los vinos blancos de Cousiño Macul

Cada 4 de agosto se conmemora el Día del Vino Blanco, una fecha dedicada a reconocer la frescura, diversidad e historia de cepas como Chardonnay, Sauvignon Blanc y Riesling. En Cousiño Macul, esta celebración permite recorrer diferentes expresiones de vinos blancos y destacar la línea Isidora, integrada por Sauvignon Blanc y Riesling, que mantiene vigente el legado de una mujer fundamental para el desarrollo de la viña y de la industria vitivinícola chilena.

Isidora Goyenechea fue una empresaria pionera del siglo XIX y una figura clave en la historia de Cousiño Macul. Su capacidad para liderar, innovar y proyectar el trabajo de la familia dejó una huella que continúa presente en la viña. Como una forma de reconocer esa trayectoria, la línea Isidora lleva su nombre y mantiene vigente el espíritu de una mujer que asumió un papel poco habitual para su época y contribuyó decisivamente al crecimiento de la actividad vitivinícola en Chile.

La línea reúne dos cepas blancas con identidades diferentes. Isidora Sauvignon Blanc presenta un carácter fresco, vibrante y aromático, con una acidez que define su expresión. Isidora Riesling, en tanto, recoge la historia de las estacas traídas desde Alemania, que lograron desarrollarse en el Valle del Maipo y adquirir una personalidad distintiva.

La historia de los blancos de Cousiño Macul también está estrechamente ligada al Chardonnay. La viña fue una de las primeras en producir esta cepa en Chile, a partir de estacas provenientes de Borgoña que se establecieron en el Valle del Maipo a fines del siglo XIX.

En 1969 elaboró la primera cosecha de Antiguas Reservas Chardonnay, a la que hoy se suma Don Luis Chardonnay, de estilo fresco y frutal, sin paso por madera. La cepa también integra Finis Terrae White Blend, junto con Riesling y Viognier, en un ensamblaje representativo del Valle del Maipo.

“Los vinos blancos presentan una excelente armonía con preparaciones frescas como ceviche agridulce, camarones, carpaccio de salmón, pastas con salsas de mariscos y distintos tipos de ensaladas. El Riesling se recomienda servir frío y acompañar con preparaciones de marcada mineralidad, como ostras y ceviche. También armoniza con comida japonesa, sabores agridulces y ensalada griega”, comentó Rosario Palma, enóloga de Cousiño Macul.

Los vinos blancos han ganado un protagonismo creciente y continúan conquistando nuevos paladares gracias a su frescura, versatilidad y facilidad de consumo. Su capacidad para adaptarse a distintos estilos, momentos y preparaciones los ha convertido en una categoría cada vez más valorada dentro de la diversidad vitivinícola.