
Día de la Madre: cinco estilos de mamá y el vino ideal para cada una
Este 10 de mayo se celebra el Día de la Madre, una fecha que invita a reunirse, compartir y elegir detalles que hagan aún más especial la ocasión. Desde almuerzos familiares hasta brunch o celebraciones más íntimas, cada estilo de mamá tiene su propio ritmo, y su copa ideal.
En ese contexto, Viña Cono Sur presenta una guía práctica, y casi infalible, para acertar en la elección del vino, combinando personalidad, ocasión y tipo de comida.
Para la mamá sofisticada, amante de los detalles, las buenas conversaciones y los panoramas bien pensados, el Pinot Noir se presenta como una excelente elección: elegante, sutil y versátil, ideal para acompañar platos como salmón, aves o preparaciones delicadas. “Para ellas recomendamos un Pinot Noir Bicicleta un vino de gran expresión frutal, (frambuesas) con una boca sedosa y con muy buena acidez. Ideal para acompañar platos como un salmón a la plancha o un pollo asado con hierbas sin sobrepasar sus sabores”, explica Carol Koch, Enóloga de Viña Cono Sur.
En el caso de la mamá fit, siempre en movimiento y con preferencia por opciones frescas y livianas, los espumantes se posicionan como su mejor aliado, especialmente en formatos de brunch, aperitivos o celebraciones más distendidas. En esa línea, el Sparkling Rosé Pinot Noir de Viña Cono Sur aporta frescura y ligereza, con un perfil frutal que acompaña bien preparaciones más simples y equilibradas.
Por su parte, la mamá relajada, que valora los tiempos propios, los panoramas sin apuro y el disfrute de lo simple, encuentra en el Sauvignon Blanc una alternativa fresca y expresiva. Con su acidez vibrante y perfil frutal, es un vino que acompaña con naturalidad ensaladas de temporada, mariscos o aperitivos, adaptándose con facilidad a distintos momentos de la celebración.
A diferencia de ella, la mamá de espíritu anfitrión es la que alarga la conversación, disfruta quedarse en la mesa y hace del post-almuerzo uno de los mejores momentos del día. Para este estilo, el rosé funciona como un punto de partida fresco y versátil para abrir la celebración; mientras que un Carmenere, con su perfil más suave, especiado y envolvente, es ideal para acompañar conversaciones más extendidas, junto a tablas, quesos o preparaciones ligeras.
Finalmente, la mamá clásica, que valora las tradiciones y los sabores más intensos, puede optar por vinos tintos de mayor estructura, como el Cabernet Sauvignon, ideal para acompañar carnes, pastas y preparaciones más contundentes.
Más allá de las categorías, la clave está en elegir un vino que conecte con la persona y el momento. “El vino es parte de la experiencia: acompaña, realza y transforma una comida en una celebración”, agregan desde Viña Cono Sur.







