Chile ante el desafío de la vivienda sostenible: ¿puede una casa producir energía, gestionar su agua y reutilizar residuos?

¿Cómo construir viviendas que consuman menos energía, aprovechen mejor el agua y reduzcan su impacto ambiental? Para Chile, esta pregunta tiene una relevancia concreta: el crecimiento de los residuos, la necesidad de avanzar hacia una mayor seguridad hídrica y los efectos del cambio climático plantean nuevos desafíos para quienes diseñan, construyen y habitan los espacios.

Según la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (SUBDERE), Chile generó 8,2 millones de toneladas de residuos municipales durante 2024, un 3,9 % más que el año anterior, pero apenas el 1,5 % fue valorizado. Cerca del 80 % de los residuos domiciliarios corresponde a materiales que podrían ser aprovechados mediante reciclaje o compostaje. El escenario adquiere especial relevancia en un país que en 2026 lanzó REgenera Chile, su nueva Agenda Nacional de Economía Circular, que establece entre sus objetivos alcanzar una tasa de reciclaje del 40 % y avanzar hacia una gestión de residuos basada en la prevención, valorización y reutilización de materiales.

A esta problemática se suman los desafíos vinculados al agua y al cambio climático. En septiembre de 2026, Chile concretó su primer Plan de Adaptación al Cambio Climático para el sector de los Recursos Hídricos, liderado por la Dirección General de Aguas (DGA) del Ministerio de Obras Públicas. El instrumento contempla 10 medidas y 35 acciones para fortalecer la seguridad hídrica, abordar el acceso al agua, proteger los ecosistemas y aumentar la resiliencia frente a sequías, inundaciones y otros impactos del cambio climático.

En paralelo, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) impulsa políticas específicas para incorporar criterios de sustentabilidad en la construcción. Entre ellas se encuentra la Certificación de Vivienda Sustentable (CVS), un sistema voluntario que evalúa viviendas y conjuntos habitacionales en seis categorías: salud y bienestar, energía, agua, materiales y residuos, ecosistemas y biodiversidad y gestión.

Este escenario abre una pregunta para arquitectos, ingenieros, diseñadores y especialistas ambientales chilenos: ¿es posible proyectar viviendas que dependan menos de las redes convencionales y que integren desde su diseño la gestión del agua, la energía, los residuos y la producción de alimentos?

Earthships: una oportunidad autosustentable para Chile

Una de las respuestas que despierta interés internacional es el método Earthship, desarrollado hace más de cinco décadas por el arquitecto estadounidense Michael Reynolds. Se trata de un modelo de construcción bioclimática, ecológica y orientada a la autosuficiencia, que utiliza materiales naturales y reutilizados -incluidos materiales de desecho- y aprovecha las condiciones del entorno para reducir la dependencia de infraestructuras convencionales.

Estas construcciones integran estrategias de climatización pasiva, generación de energía, captación y gestión del agua, tratamiento de aguas residuales y producción de alimentos. Su propósito es que los edificios y sus habitantes alcancen el mayor grado posible de autonomía, con un impacto ambiental reducido.

Actualmente existen alrededor de 3.000 Earthships distribuidas en más de 40 países, de acuerdo con los datos institucionales de Earthship Biotecture Academy.

“Hemos estado en todo el mundo y notamos que hay seis puntos que la gente necesita, sea en países desarrollados o no: abrigo confortable sin combustibles fósiles, electricidad, agua, alimento, tratamiento de aguas residuales y algo que hacer con lo que llamamos basura”, explica Michael Reynolds.

En el mundo hispanohablante, el método ya cuenta con proyectos emblemáticos en España, con una experiencia en Valencia; Chile, incluida la Escuela de Música Sustentable de Rapa Nui (Isla de Pascua); Guatemala, con un proyecto en Comalapa; Honduras, en Tegucigalpa; México, con experiencias en el Desierto de Sonora, Mano León y Todos Santos; Nicaragua, en San Juan del Sur; Panamá, en Cañas de Sol; Puerto Rico, con proyectos en Luquillo y Aguada; Uruguay, en Jaureguiberry y Colonia del Sacramento; Argentina, donde se desarrollaron experiencias en Ushuaia (2014), El Bolsón (2015) y Mar Chiquita (2018); y Bolivia, con una construcción en La Paz.

La expansión también alcanzó numerosos países de otros continentes, con Earthships construidas en Australia, Bélgica, Brasil, Camboya, China, República Checa, Inglaterra, Estonia, Fiyi, Francia, Alemania, India, Indonesia, Irlanda, Jamaica, Japón, Malawi, Nepal, Países Bajos, Nueva Zelanda, Filipinas, Portugal, Rumania, Rusia, Sierra Leona, Escocia y Suecia, entre otros.

Para Chile, un país de gran diversidad geográfica y climática, conocer este método puede aportar herramientas para explorar soluciones constructivas adaptadas a diferentes territorios. Su aplicación requiere estudiar las condiciones de cada lugar, la disponibilidad de materiales, el clima, la normativa vigente y las necesidades de las comunidades.

La experiencia existente en Rapa Nui, donde se encuentra la Escuela de Música Sustentable construida bajo principios Earthship, constituye además un antecedente concreto de aplicación del método en territorio chileno.

La incorporación de criterios ambientales al diseño de edificios no es solamente una preocupación internacional. En Chile, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo impulsa desde hace años políticas orientadas a incorporar la sustentabilidad en todo el ciclo de vida de la construcción.

Los Estándares de Construcción Sustentable del MINVU contemplan criterios relacionados con salud y bienestar, energía, agua, materiales y residuos, impacto ambiental y entorno. A esto se suma la Certificación de Vivienda Sustentable (CVS), que permite evaluar y reconocer atributos de sustentabilidad en viviendas nuevas y conjuntos habitacionales.

El MINVU también trabaja con una perspectiva de largo plazo a través del Plan Nacional de Construcción Sustentable 2050, la Estrategia Nacional de Huella de Carbono para el Sector Construcción y distintas iniciativas vinculadas con eficiencia energética, gestión de residuos, economía circular y adaptación al cambio climático.

En materia hídrica, la situación también plantea nuevos desafíos. El primer Plan de Adaptación al Cambio Climático para los Recursos Hídricos de Chile busca fortalecer la seguridad hídrica frente a fenómenos como sequías prolongadas, inundaciones y otros eventos extremos. El plan contempla acciones vinculadas con el consumo humano, la preservación de los ecosistemas, las actividades productivas sostenibles y la resiliencia climática.

En este contexto, conocer metodologías que integren estos principios desde la etapa de diseño puede ampliar las posibilidades de actuación de los profesionales del sector y de las personas interesadas en la autoconstrucción.

El método Earthship propone precisamente abordar la vivienda como un sistema integral, en el que las decisiones arquitectónicas se relacionan con el uso de la energía, la gestión del agua, el tratamiento de los desechos y el aprovechamiento de los recursos naturales.

“Hemos estado en todo el mundo y notamos que hay seis puntos que la gente necesita, sea en países desarrollados o no: abrigo confortable sin combustibles fósiles, electricidad, agua, alimento, tratamiento de aguas residuales, y algo que hacer con lo que llamamos basura”, sostiene Michael Reynolds.

“Tenemos un edificio con una factura de servicios anual garantizada de menos de 100 dólares -energía, agua y saneamiento-. Eso habla de la economía del edificio, pero más que eso, del impacto liviano que tiene sobre el planeta”, agrega.

Método Earthship: una oportunidad de formación para Chile

Para quienes buscan incorporar estos conocimientos a su actividad profesional o desarrollar proyectos de construcción sostenible, acceder a formación técnica especializada representa una oportunidad para pasar del interés por la sustentabilidad a la comprensión de un método constructivo concreto.

En este marco, Aula Abierta, la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y la Earthship Biotecture Academy, fundada por Michael Reynolds en Estados Unidos, impulsan la Diplomatura Universitaria en Diseño y Construcción de Earthships, una propuesta de formación universitaria que se ofrece por primera vez íntegramente en español. La inscripción permanecerá abierta hasta el 26 de octubre de 2026, fecha en la que también comenzará la cursada.

Hasta ahora, los programas de formación de la Earthship Academy se dictaban exclusivamente en inglés. La nueva propuesta permite que profesionales y estudiantes de Chile accedan a los conocimientos y principios del método sin la barrera idiomática, con una cursada 100 % virtual y la posibilidad de acceder posteriormente a instancias prácticas presenciales de obra en América Latina.

“Hasta ahora, los programas de formación de la Earthship Academy se dictaban exclusivamente en inglés. La propuesta permitirá que estudiantes y profesionales de toda Iberoamérica accedan a conocimientos técnicos para diseñar, construir o adaptar edificios bajo los principios Earthship: autonomía energética, gestión integral del agua, climatización pasiva, reutilización de materiales y producción de alimentos integrada a la vivienda”, expresan desde Aula Abierta.

La formación está dirigida a arquitectos, ingenieros, diseñadores, especialistas ambientales, educadores, integrantes de comunidades sustentables y personas interesadas en la autoconstrucción y la vida autónoma.

Durante los seis meses de cursada, los participantes podrán estudiar principios de diseño bioclimático y autonomía energética, sistemas de captación de agua y tratamiento de aguas residuales, integración de energías renovables, estrategias de adaptación sustentable de edificios existentes y gestión de proyectos habitacionales, comunitarios e institucionales.

La propuesta cuenta con certificación universitaria emitida por la UTN, Earthship Biotecture Academy y Aula Abierta, y contempla la participación de docentes internacionales de la Earthship Academy. Ver canal oficial de la Academy: https://www.youtube.com/@earthship

“Desde proyectos comunitarios hasta edificios educativos y viviendas particulares, las experiencias desarrolladas con el método Earthship en distintos países muestran otras posibilidades para integrar arquitectura, reutilización de materiales y autonomía de recursos”, sostienen desde Aula Abierta.