Traumatólogo advierte que las lesiones de cadera también afectan a los jóvenes

¿Sabía usted que las lesiones de la cadera y la pelvis no afectan únicamente a las personas mayores? ¿Y que la evaluación temprana es fundamental para prevenir el avance del daño articular y favorecer una mejor función de la cadera a largo plazo? Es por ello que- frente a molestias persistentes o dificultades para caminar, realizar actividad física o desarrollar las actividades diarias- la recomendación es consultar con un especialista en traumatología.

Según el Dr. Dante Parodi, traumatólogo especialista en cadera de Clínica Colonial, “Habitualmente es más alto el porcentaje de pacientes mayores que requieren una prótesis de cadera, pero son muchos los pacientes jóvenes, incluso adolescentes, que necesitan cirugías de cadera, especialmente aquellos que durante la infancia tuvieron diagnosticada una displasia”.

La displasia de cadera y sus secuelas

La displasia de cadera es una alteración del desarrollo de la articulación que, aunque suele diagnosticarse y tratarse durante la infancia, puede generar molestias años después. En algunos pacientes, pequeños cambios en la forma o el funcionamiento de la articulación favorecen un desgaste progresivo del cartílago, lo que puede manifestarse con dolor, rigidez o limitación de la movilidad durante la adolescencia o la adultez.

Respecto a este proceso de desgaste residual, el Dr. Parodi expresa que “Cuando se trata en estas displasias, la corrección es muy buena, pero siempre queda algún tipo de deformidad secundaria que requiere, en muchos casos, algún tipo de tratamiento, ya sea de kinesioterapia o incluso de cirugías. Los síntomas de alerta para estas condiciones son dolor en la cadera o alrededor, ya sea caminando, acostado o sentado”.

Tratamiento y rehabilitación

El profesional manifiesta que el tratamiento de las lesiones en la cadera dependerá de la causa, la edad del paciente y el grado de compromiso de la articulación. En muchos casos es posible iniciar un manejo conservador, que puede incluir kinesiología, ejercicios terapéuticos y otras medidas orientadas a mejorar la movilidad, disminuir el dolor y fortalecer la musculatura que da estabilidad a la cadera.

Asimismo, cuando existe un daño estructural que requiere tratamiento quirúrgico, existen alternativas que buscan preservar la articulación, como la artroscopia de cadera en pacientes seleccionados.

Es por lo anterior que reconocer los primeros síntomas y consultar de forma oportuna puede marcar la diferencia en el tratamiento de las patologías de la cadera y la pelvis. Si una persona presenta dolor persistente, limitación de movilidad o molestias que afectan sus actividades diarias, una evaluación traumatológica permite identificar la causa de estos síntomas y definir el tratamiento más adecuado para cada paciente.